Pajarracos

Objetivo

El objetivo del juego es acabar con muchas cartas de fruta cultivadas al final de la partida, porque los puntos nos los darán el número de cartas que tengamos y el valor del campo cuyo número de cartas sea mayor

Componentes

65 cartas de juego
9 cartas de cada uno de los 5 tipos de frutas
10 cartas de espantapñajaros
8 cartas de pajarracos
2 cartas de gemelos pajarracos

Cómo se juega

Preparación de la partida

Se barajan todas las cartas del juego, se reparten 5 a cada jugador, y el resto se ponen en un mazo bocarriba, que compondrá el mazo de robo. Ya podemos empezar.

Turno de juego

En el turno del jugador, éste podrá hacer una de las siguientes 4 acciones:

1.- Bajar cartas de fruta

Podremos cultivar (bajar a la mesa) tantas cartas de un mismo tipo de fruta bocarriba como queramos, solo que habrá que contar con algunas normas:

Las frutas se agruparán en columnas (frutales) por tipo.
No podremos tener dos columnas del mismo tipo de fruta.
No se pueden bajar cartas a un frutal que ya tenga un espantapájaros o esté siendo atacado por un cuervo.

2.- Jugar cartas de pajarracos

Al jugar una carta de pajarraco sobre un frutal, este se comerá una fruta en cada nuevo turno del jugador atacado. Así pues, cuando llegue su turno, podrá defenderse con un espantapájaros, antes de que se le coman la fruta.

Cartas de pajarracos hay de 2 tipos: la carta de pajarraco normal, cuya acción es comerse la fruta tal y como acabamos de explicar, y la carta de gemelos pajarracos, la acción de la cual es comerse el frutal entero de golpe.

Cuidado porque hay unas cartas de frutas que son especiales y cada vez que se pone en juego, se debe atraer a uno de los pajarracos que ya está en juego.

Una vez un pajarraco ha acabado con un frutal, esta carta se descarta junto con la última fruta.

3.- Jugar una carta de espantapájaros

El jugador puede jugar tantas cartas de espantapájaros como quiera, y éstas se pueden jugar de 2 dos formas diferentes:

  • Proteger un frutal: se puede jugar una carta en un frutal antes de ser atacado por un pajarracos. El único problema es que ya no se podrán añadir más frutas a ese frutal durante el resto de partida.
  • Espantar a un pajarraco: al jugar un espantapájaros sobre un frutal atacado, el pájaro puede actuar de dos maneras diferentes:
    • Contratacar con el pajarraco ahuyentado y ponerlo el el frutal de otro jugador, con lo que la carta de espantapájaros se descarta.
    • Descartar la carta de espantapájaros fuera de la partida junto con la del espantapájaros. Además, el jugador tendrá un turno extra.

4.- Cambiar de mano

El jugador puede descartar todas las cartas que quiera de su mano en el caso de que las que tengan no le estén siendo favorables o decida cambiar de estrategia.

Al final del turno, el jugador activo debe reponer su mano con cartas del mazo hasta llegar a 5.

Fin de la partida

La partida acaba cuando el mazo de robo esté agotado y, o bien a un jugador no le quedan cartas en la mano, o bien un jugador no puede llevar a cabo una acción normal con las cartas que le quedan.

La puntuación final de cada jugador vendrá determinado por el numero de frutas que tenga en total en sus frutales, más la suma del número de cartas de cuyo frutal propio sea más grande.

El que mas puntos tenga, gana la partida.

Opinión

No es habitual que juegue a juegos infantiles porque no tengo muchos niños a mi alrededor pero tuve la oportunidad de probar Pajarracos con los niños de unos amigos. Pajarracos es un juego de Paco Yánez y editado por Zacatrus, al que agradecemos la copia para la reseña.

Se tarta de un juego de cartas en le que debemos crearnos el mayor frutal posible, el más variado y apetitoso. Aunque tenemos una gran amenaza que son unos cuervos malignos que quieren comerse la fruta que tanto nos ha costado criar.

Foto cedida por Consola y Tablero

La mecánica del juego se basa en el manejo de la mano de cartas. En nuestro turnos debemos elegir, si bajamos una fruta a nuestro frutal o al de los vecinos, atacar con un pajarraco a los rivales, poner un espantapájaros de protección en cualquier frutal de la mesa o utilizarlo para espantar a algún pajarraco. Jugamos todas las cartas que queramos y podamos en nuestro turno en función de la acción elegida y robamos hasta tener 5 cartas en nuestra mano.

El juego respira maldad por lo cuatro costados. A pesar de ser un juego infantil, jugado con adultos se vuelve cruel, porque te pasas la partida pensando que jugada malévola puedes hacer a los rivales, donde le puedes hacer más daño con nuestro “queridos” cuervos. En cambio, con los niños, la maldad pasa a un segundo plano y piensas en criar muchas frutas crear un gran frutal (por lo menos en las primeras partidas). Una vez conocen los mecanismos del juego disfrutan como verdaderos enanos, lo que son, comiéndote todas las frutas posibles. Eso si, no encajan de igual manera que le ataques para comerte sus frutas.

Foto cedida por Zacatrus

Pajarracos se trata de un juego ligero, que pueden jugar niños a partir de 6 años con sus amigos, padres, abuelos, tíos… apto para toda la familia. A pesar de ser un juego para niños los adultos no sufren durante la partida y pasarán un rato agradable jugando a Pajarracos con sus pequeños. Es un juego ideal para el verano.

 

Muchachita Lúdica Written by:

2 Comments

  1. Carmen
    10 agosto, 2018
    Reply

    Excelente juego. De los mejores que he jugado

  2. […] Pajarracos es un juego infantil de 3 a 6 jugadores creado por Paco Yánez y editado por Zacatrus. Para ser un juego infantil tiene mucha interacción y “fastidio” entre jugadores. Lo pueden jugar adultos sin problemas, no te aburrirás. Para saber más pueden leer la reseña que hice hace poco aquí […]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.